Pánuco, Ver.– El cierre anunciado de sucursales del banco Santander en el norte de Veracruz ha encendido las alertas entre la población, al representar un severo golpe al acceso a servicios financieros básicos y un retroceso que amenaza con dejar a miles de familias en una situación de vulnerabilidad económica, principalmente en municipios con amplia zona rural.
Las sucursales ubicadas en Pánuco, Pueblo Viejo, Tampico Alto y Cerro Azul ya exhiben en sus fachadas lonas con la leyenda “Próximo cierre de sucursal”. No obstante, la institución bancaria no ha informado oficialmente las razones de esta decisión, lo que ha incrementado la incertidumbre, el enojo y la preocupación entre los usuarios.


El escenario resulta crítico para Pueblo Viejo, Tampico Alto y Cerro Azul, donde las opciones bancarias son mínimas o prácticamente inexistentes. Con el cierre de Santander, la población se verá obligada a trasladarse a otros municipios o incluso al puerto de Tampico, Tamaulipas, para realizar trámites indispensables, lo que implica largos recorridos, mayores gastos y la pérdida de días completos de trabajo.
En Pánuco, aunque permanecen abiertas sucursales de BBVA Bancomer y Banamex, la salida de Santander representa una disminución drástica en la oferta bancaria, afectando a cientos de usuarios que dependen de esta institución para el manejo de sus recursos, pagos y ahorros.
La situación se vuelve aún más grave al considerar el caso de Ozuluama, donde desde el año pasado cerró la única sucursal bancaria, Banamex, dejando a toda la población sin atención financiera presencial. Este municipio cuenta con una extensa zona rural y decenas de comunidades que hoy carecen de cualquier tipo de servicio bancario cercano.
Habitantes de Ozuluama, Tampico Alto, Pueblo Viejo y Cerro Azul advierten que la falta de bancos profundizará la exclusión financiera, obligando a adultos mayores, personas con discapacidad y campesinos a realizar viajes largos y costosos, solo para cobrar apoyos, pensiones o realizar trámites básicos.
José Alfredo Gallardo, agente municipal de la Segunda Sección de Llano de Bustos, señaló que la problemática ya era grave y ahora podría convertirse en una crisis social.
“Antes se tenía que viajar para ir al banco, ahora con estos cierres la situación se vuelve insostenible para muchas familias”, expresó.
Entre los trámites esenciales que dejarán de realizarse de manera cercana se encuentran:
– Depósitos y retiros de efectivo
– Apertura de cuentas
– Trámites de tarjetas de crédito y débito
– Transferencias nacionales e internacionales
– Pago de servicios básicos como agua y electricidad
– Pago de inscripciones escolares
– Compra de dólares, entre otros
El cierre de estas sucursales evidencia una alarmante centralización de los servicios financieros y la ausencia de alternativas reales para la población del norte de Veracruz, una situación que podría agravar la desigualdad, el rezago económico y la marginación en una de las regiones más vulnerables del estado.
