Redacción
ÁLAMO, VER.– A un año de haber tomado protesta, la diputada local del distrito 04 sigue sin presentar una sola propuesta sólida ni generar avances que atiendan la profunda crisis que enfrentan los productores citrícolas de la región. Las promesas de campaña quedaron en el olvido, mientras el sector continúa hundiéndose sin un plan real de rescate.La frase “el pueblo pone y el pueblo quita”, usada como bandera electoral, hoy suena a burla para quienes confiaron en un cambio. Desde el pasado 25 de abril, cuando se anunció la llamada reforma citrícola, los productores no han visto beneficio alguno; por el contrario, denuncian falta total de diálogo y de gestión por parte de la legisladora Imelda Garrido y de la Comisión de Citricultura, que permanece prácticamente paralizada.


La indiferencia de la diputada contrasta con la magnitud de los problemas en la región, donde la violencia también ha ido en aumento. Ejemplo de ello es el reciente asesinato del exalcalde de Zongolica, Juan Carlos Mezhua, ante el cual solo hubo un mensaje frío y distante, evidenciando que las supuestas amistades y compromisos de campaña no eran más que un discurso vacío.El argumento oficial de que “la Fiscalía tiene varias líneas de investigación” se ha convertido en una frase repetida para evitar asumir responsabilidades, mientras la inseguridad avanza y la impunidad se normaliza.


En los distritos 03 y 04, las comisiones que deberían impulsar el desarrollo agrícola y ambiental lucen inoperantes, enfocadas más en apariciones públicas que en resultados concretos.La ciudadanía y los productores lo tienen claro: la factura llegará en las urnas. La política de simulación, indiferencia y abandono ha tocado fondo, y el hartazgo social ya se refleja en cada comunidad afectada.
